¿Qué es un modelo de prevención de delitos?
Un modelo de prevención de delitos (MPD) es el conjunto de políticas, procedimientos y controles que una empresa adopta para evitar que, dentro de su actividad, se cometan delitos que puedan comprometer su responsabilidad penal. No es un documento que se redacta una vez y se archiva: es un sistema que debe funcionar en el día a día.
La Ley N° 20.393, sobre responsabilidad penal de las personas jurídicas, regula cuándo un modelo se considera adecuado. Según la propia ley, ello se mide considerando el objeto social, el giro, el tamaño, la complejidad, los recursos y las actividades de cada entidad. Dicho de otro modo, el modelo de una empresa pequeña no tiene por qué ser igual al de una gran corporación, pero sí debe ser serio y razonable para su realidad.
¿Es obligatorio o voluntario?
La ley vincula la responsabilidad de la empresa con la falta de implementación efectiva de un modelo adecuado de prevención: la empresa puede responder cuando un delito cometido en el marco de su actividad se ve favorecido o facilitado por esa carencia (Ley N° 20.393). En la práctica, adoptar un modelo es una decisión de la empresa, pero con consecuencias importantes si no existe, o si existe solo en el papel.
Conviene especialmente contar con uno si tu empresa:
- contrata con el Estado o con grandes clientes que exigen estándares de cumplimiento;
- trabaja con intermediarios, gestores, proveedores o agentes que actúan en su nombre;
- maneja dinero, importaciones, licitaciones, permisos o información sensible;
- tiene varios trabajadores, sucursales o filiales y decisiones repartidas entre distintas personas.
Además, algunas bases de licitación, contratos o normas sectoriales pueden pedir un modelo de forma específica. Eso se revisa caso a caso.
Los elementos del modelo
La Ley N° 20.393 describe cuatro grandes componentes del modelo, que en la práctica se traducen así:
- Identificación de riesgos. Detectar las actividades o procesos donde existe riesgo de conducta delictiva. Se suele documentar en una matriz de riesgos.
- Protocolos y procedimientos. Reglas para prevenir y detectar esas conductas, que deben incluir canales seguros de denuncia y sanciones internas por los incumplimientos. La ley exige comunicarlos a todos los trabajadores e incorporarlos expresamente en los contratos de trabajo y de prestación de servicios, incluidos los de los máximos ejecutivos.
- Un responsable de aplicar el modelo. Una o más personas designadas con independencia adecuada, facultades efectivas de dirección y supervisión, acceso directo a la administración y los recursos necesarios (lo que se conoce como encargado de prevención).
- Evaluación y mejora. Evaluaciones periódicas por terceros independientes y mecanismos para perfeccionar o actualizar el modelo a partir de ellas.
En la práctica, estos elementos se complementan con capacitación periódica, registro de las medidas adoptadas y revisión de los contratos con terceros.
Relación con la responsabilidad de la empresa
Un modelo adecuado y efectivamente implementado es una herramienta central de defensa de la empresa, porque la responsabilidad se vincula con la falta de implementación efectiva de un modelo adecuado. Si el modelo no existe, es defectuoso o no se aplica, la empresa queda más expuesta.
Aun cuando se haya cometido un delito, la ley contempla atenuantes, y haber adoptado medidas efectivas de prevención puede ser relevante. Nada de esto es automático: cada caso lo evalúa un tribunal, y ningún modelo garantiza un resultado.
¿Cómo se certifica?
La ley habla de evaluaciones periódicas por terceros independientes. En la práctica, algunas empresas piden a firmas o entidades externas una revisión o certificación de su modelo, lo que puede aportar evidencia de seriedad ante clientes, bancos o autoridades.
Una certificación o informe externo no reemplaza lo esencial: que el modelo funcione de verdad. Lo decisivo es que existan evidencias de su operación, como capacitaciones realizadas, denuncias gestionadas, controles ejecutados y mejoras incorporadas.
Cómo empezar a implementarlo
- Hacer un diagnóstico: qué actividades tienen riesgo y qué controles ya existen.
- Designar al responsable y dejar constancia de su autonomía y de los recursos asignados.
- Redactar políticas y protocolos adecuados al tamaño y giro de la empresa.
- Habilitar un canal de denuncias y definir cómo se investigan los reportes.
- Incorporar las obligaciones en contratos de trabajo y con proveedores.
- Capacitar, registrar lo realizado y revisar el modelo periódicamente.
Cómo podemos ayudarte
Desde Viña del Mar, revisamos la situación de tu empresa, te explicamos qué exige la ley según tu tamaño y giro, y te ayudamos a ordenar contratos, protocolos y documentación. El objetivo es que el modelo sea realista y útil, sin prometer resultados que ninguna asesoría puede asegurar.